miércoles, 12 de septiembre de 2012

Caminos diferentes

Bride by Grinch7 | Deviantart
"Es la hora" dijo la novia, "ya no hay vuelta atrás".

El gran día de la boda llegó. El departamento de Alejandra era un loquero desde temprano. Madre, suegra, hija, amigas, maquilladora y por supuesto Lalo, su mejor amigo y estilista estrella, dando los últimos toques al peinado.
–Algo nuevo, algo usado, algo azul, algo prestado. –dijo doña Martina, la futura suegra.
–Algo nuevo, el vestido. –dijo Nina, su mejor amiga y madrina.
–Algo usado, el velo de mi mamá. –dijo Carmen, la mamá.
–Algo azul, los aros. –dijo Miriam, la amiga.
–Algo prestado, los guantes. –dijo Deborah, la hermana de Lalo.
–¡No falta nada! –exclamó Lalo alegremente.
Alejandra se miró al espejo por última vez y se vio perfecta. Sintió de pronto una sensación de vértigo. Mientras se preparaban para salir, Miriam y Lalo competían para ver quién dirigía la salida. En la vereda se había reunido una considerable cantidad de vecinos, curiosos, cholulos y fotógrafos para registrar la salida de la espectacular novia, que saludó a todos y recibió toda clase de elogios, felicitaciones, buenos augurios. Subió al Ford T junto a las damitas de honor, y partieron.
En el lugar donde se celebraría la ceremonia ya estaban Jorge y su familia, pues sus dos hijas gemelas encabezarían el cortejo. Las niñas ensayaron con Deborah una vez más la entrada todas juntas, mientras los invitados iban llegando y se ubicaban en sus lugares.
Sin querer, Jorge apoyó la mano sobre el arreglo floral, y se manchó la palma con el viscoso pólen de los lirios. Fue al toilette a lavarse, y al pasar por el pasillo hacia el jardín vio en el gran salón a la novia que esperaba el momento de hacer su entrada. Hablaba algo nerviosa con Nina y ésta la tranquilizaba; luego salió por la otra puerta y la dejó sola.
Jorge carraspeó suavemente y entró.
–Georgie... –susurró ella con alegría.
Se miraron emocionados y algo tímidos, como se habían mirado por primera vez hace siete años atrás, en esa fiesta donde Lalo los presentó.
–Me hacés acordar a Marilyn, en esa escena que se le levanta el vestido...
–Pajero. –le dijo ella con una mueca, riendo.
–Estás hermosa. En serio. 
Se paró frente a la novia y la tomó suavemente por la cintura. Ella lo miró con ternura y le acarició suavemente el mentón. Fue un instante apenas, pero pareció durar la eternidad que duran esos momentos de infinita felicidad.
–Ale... quisiera poder detener el tiempo acá, ahora mismo. Para que no te cases, para que no te vayas de Buenos Aires, para que no me dejes y...
–Shhh, basta... –lo interrumpió ella, colocando su dedo en los labios de él con suavidad. –Me vas a hacer llorar.
–Perdoname. –dijo Jorge, con los ojos húmedos. Suspiró y sentenció: –Sabés que te quiero. Siempre te quise.
La novia asintió con una leve sonrisa. Se acercó para darle un suave beso en la mejilla.
–Yo también te quiero. Pero ambos sabíamos que teníamos que seguir caminos diferentes para ser felices. Te tocó a vos elegir hace cinco años, ahora me toca a mí. Amo a Alber, de verdad lo amo. Voy a casarme con él y nada va a cambiar eso.
Se hizo otro breve silencio. Ella tuvo de nuevo esa sensación de vértigo, inhaló y exhaló despacio.
–Es un buen hombre, sé que te va a querer y cuidar mejor que nadie. –susurró Jorge. Ella asintió con una sonrisa.
Se escuchó a Deborah y su hermano dar las órdenes para comenzar la ceremonia.
–Es la hora. –dijo Alejandra, suspirando con fuerza y levantando el mentón. –No hay vuelta atrás.
Jorge sonrió con tristeza. Se despidió de ella besándole la mano y se alejó rápidamente.
Volvió a su asiento, donde su esposa esperaba con su hijo menor en brazos.
–Acabo de cruzarme con la novia. –dijo éste.
–¿Y cómo está? –preguntó Zara.
–Nerviosa, pero decidida.
–¿Le agarró la duda justo ahora?
–Vos te reís, pero no es fácil caminar al altar por segunda vez después de los treinta y pico, y lo digo por experiencia propia. –dijo, con una mueca de ironía. Ella rió y lo besó en los labios; "Te amo" murmuró al oído.
Se hizo silencio. La música comenzó a sonar y todos se pusieron de pie.
Las pequeñas damitas de honor hicieron su entrada en perfecta coordinación, y detrás caminaba la novia sola, sin su padre, tal como ella lo pidió.

Sola, orgullosa y enhiesta, avanzaba despacio como una verdadera reina a encontrarse con su destino.


Esta historia continua en: Positivo (2013)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Enamorado en Temperley

El enamorado de Temperley | Todo Significa
"Boni amor: dame una última oportunidad..."

Leyendo en el Blog de Alejandro Formanchuk "Todo significa" vi esta imagen de un mensaje escrito en la estación de tren de Temperley. Más allá del análisis de comunicación estratégica, estas palabras me tocaron el corazón. El arrepentido es todo un valiente porque, seamos sinceros, ¿cuántos hombres estarían dispuestos a pedir perdón de una forma tan expuesta? En un mundo y una época donde nos exhibimos haciendo cosas estúpidas, pero nunca declaramos haber metido la pata en una relación.

Y tengo que decirlo yo también: Boni, yo que vos le daría esa última oportunidad a Sebx, aunque tendrá que trabajar duro y hacer buena letra para recuperar tu confianza. Pero creo que ya dio un gran paso.


:-:

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Amarga satisfacción

The red wind by *pure-insomnia | Deviantart.com
"Su melena roja flameaba al viento como una antorcha; de verdad parecía una leona."

Plaza de Congreso, cuatro de la tarde. Dos mujeres se encuentran para conversar. Se miran, se miden, buscan mil defectos y virtudes en la otra, en sus gestos, en sus movimientos, en el tono de sus voces. No tienen nada en común salvo que un hombre las ha engañado a ambas: fueron novias al mismo tiempo, con las mismas palabras, mismos objetivos y mismos planes. Una de ellas se llama Celina, lo ha perdonado y sigue con él a pesar que no confía demasiado. La otra se llama Marina, no solo no lo ha perdonado sino que lo ha arrancado de su vida como la maleza de un cantero.
Hablaron amistosamente algunas nimiedades para aflojar tensiones. De pronto, Celina se puso seria y preguntó:
–¿Aún lo amás?
Marina tardó unos segundos en contestar.
–Sí. Y por eso quiero olvidarlo.
–Y si él volviera a buscarte... ¿Lo aceptarías?
–¡Ah! No volverá. 
–¿Como estás tan segura?
–Porque lo conozco: le gustan las cosas bien fáciles.
Marina esbozó una sonrisa giocondesca. Celina frunció la boca y pensó detenidamente esa última frase. Miró a su interlocutora, estaba tranquila y hasta parecía alegre. Ella se sentía algo incómoda.
Sí. Encontrarse a conversar amablemente con la ex amante de tu novio no es algo que suceda muy a menudo.
–Si tenés sospechas, ¿por qué no le preguntás a él? –dijo Marina de pronto.
–Porque no me contesta. Le pregunto y me evade, dice incoherencias, cambia de tema...
–Dijiste que confiabas en él.
–Sí, confío pero... después de todo esto que pasó ya no sé que pensar. No sé que está pasando por su cabeza ahora.
–Bueno, en eso no puedo hacer nada. Si él aún piensa en mí, no puedo evitarlo.
Celina sintió una ola de celos. Todo lo que Marina le había contado la primera vez que hablaron por teléfono, todas las cosas que hacían, los planes, las fotos, los secretos íntimos, la habían hecho enloquecer de celos... Y Marina, ¡parecía tan calmada, tan segura de sí!
–Sí... Ni yo puedo evitarlo. –contestó con un resoplido.
–De todas formas, él ya eligió. Vos ganaste. ¿Por qué debo seguir entre medio de ustedes?
–Porque sé que vos no me vas a mentir, aunque me duela.
Marina hizo una sonrisa leve porque en eso Celina no se equivocaba. No tenía escrúpulos con los hombres, pero con las mujeres tenía un pacto de honor: si descubría una mentira, se veía obligada a desenmascararla, porque no podía soportar la idea de que otra mujer estuviera sufriendo por amor y a causa de ella.
–Tendrás que confiar en él. No hay otra. –dijo al fin Marina.
–Yo quisiera, pero...
–Te repito, no puedo evitar que él piense en mí, no puedo saber si aún guarda mis fotos y las mira cada tanto. Si lo amás y confiás en él, tendrás que seguir sola a partir de ahora. Si sospechás, averiguá todo eso por vos misma. Yo no tengo nada más que ver entre ustedes. Para mí, se terminó. Hice el juicio de Salomón y la cuestión está cerrada.
–¿Juicio qué?
–El juicio de Salomón. Cuenta la historia que dos mujeres disputan por un niño diciendo ser la madre y Salomón decreta que lo partan al medio para que cada una tenga su parte. La verdadera madre, obviamente aterrada, implora que no lo hagan y que le den el niño a la otra mujer. Así Salomón supo quién decía la verdad.
Una paloma se posó ligera en el hombro de Marina. Esta le sonrió y le acarició el pico.
–¡Ah, el amor! El amor todo lo puede. –continuó Marina con cierto sarcasmo, pero luego su rostro se dulcificó, se puso un tanto soñador, melancólico: –Yo lo amaba, ¡tanto pero tanto!, pero al mismo tiempo me dolió tu pena, más que la mía propia. Por eso tuve que dejarlo. Le cerré todas las puertas para que fuera libre de elegir. Sé bien cuánto valgo, y cuando vi que él no estaba dispuesto a pagar el precio, supe que no era hombre para mí. Imaginate, no voy a agarrarme de los pelos con otra mina a ver quién se queda con el tipo, menos a esta altura de mi vida. No, no. Él ya eligió. Asunto concluído. A otra cosa mariposa.
La paloma voló del hombro de Marina con un fuerte aleteo. Celina sintió otra vez una punzada de celos. Siguieron caminando despacio rumbo a la esquina.
–Sabés, tenemos muchos planes; vamos a viajar a Venezuela en vacaciones e irnos a vivir juntos el año que viene. –dijo Celina de pronto, con aplomo, para ver la reacción en su oponente.
–Bien por ustedes. –contestó Marina, otra vez con una leve sonrisa. El comentario no le hizo mella: no hubo ni un atisbo de envidia o celos en su rostro. Y si lo sintió, no lo dejó notar. ¡Qué fuerte era! Celina sintió una oscura y amarga satisfacción.
Llegaron a la esquina y decidieron despedirse.
–¿Qué vas a hacer ahora? –preguntó Celina.
Marina se encogió de hombros y contestó con una amplia sonrisa:
–Ir por la vida siendo lo que soy: una leona.
Se despidió y se volvió para cruzar la calle. Celina la observó alejarse a paso firme por la vereda. Vio como dos tipos se daban vuelta a mirar el vaivén de sus caderas. Marina no era particularmente bonita, su belleza estaba en lo que irradiaba su personalidad: energía, orgullo, sensualidad, alegría de vivir. Estaba tan segura de sí misma y brillaba con luz propia. Su melena roja flameaba al viento como una antorcha; de verdad parecía una leona.
Celina se volvió en la dirección contraria. Envió un mensaje a su novio y éste se lo contestó pocos minutos después. Esa noche se verían.
Sí, ella había ganado, ella tenía al hombre de su vida, pero... ¿a qué precio?


:·:

lunes, 3 de septiembre de 2012

El más hermoso

I wish i could fly... by ~patrycha | Deviantart.com


Te busqué y me encontraste,
se enamoró mi alma soñadora
de tus palabras y el claro cielo
atrapado en esos ojos tristes.
Inalcanzable.

Hubiese sido maravilloso
que supieras lo que sentía al verte.
Pero tenía que conformarme
con estar siempre del otro lado.
Lejos.

Y sin embargo prefiero
que en la distancia seas el más hermoso
y así te ame yo por siempre.

Porque conmigo aquí
perderías toda la divinidad que te he dado,
convirtiéndote en uno más.

No. Mi destino es soñarte, amarte siempre 
así... Lejos. Inalcanzable.


Buenos Aires, 30 de junio de 2012

Y la dedicatoria, prefiero mantenerla anónima, pero quien la lea sabrá que hablo de él... :)