jueves, 30 de agosto de 2012

Ni siquiera tu ausencia

Room without you by aleare | Deviantart.com
"Espero que estés disfrutando de mi ausencia tanto como yo de la tuya..."

Hoy me desperté más temprano que lo usual. El sol salía perezozamente detrás del río. Levanté las persianas para que los primeros rayos iluminaran la sala. Miré a todos esos lugares que te pertenecieron cuando estabas aquí. La silla en la que solías sentarte a trabajar. La mesa, donde desparramabas tu cuaderno y otros papeles de trabajo, tu birome, tu notebook. El sillón donde nos sentábamos a desayunar. La ventana del balcón donde nos quedábamos mirando pasar la tarde. La cama, que teníamos que compartir con el gato porque le daba celos que ocuparas "su" lugar a mi lado. La cocina, donde descorchabas nuestro vino favorito y compartíamos la primera copa mientras yo cocinaba. La bañera, y la canilla que siempre dejabas goteando. El perchero, donde colgabas tu campera y tu sweater, uno arriba del otro y en ese orden siempre. La mesita al lado del sillón donde dejabas tu mochila y tu cámara de fotos.

Pero el lugar en donde más dolió tu ausencia fue en la repisa de las fotos familiares. Allí te habíamos preparado un lugar especial, y un bonito portarretratos con tu foto. Porque eras parte de nuestra pequeña familia, rey de nuestro pequeño reino. Fue esa madrugada de jueves, cuando descubrí que me mentías, que ese portarretratos se estrelló con toda la furia contra el duro marco de metal de la puerta de la cocina. Así roto quedó en un costado, esperando que sólo se tratara de un malentendido y que las cosas volvieran a ser como antes. Pero eso no sucedió.

Anoche, bajo la luna llena, eché al fuego tu fotografía. Mientras el papel ardía y las cenizas volaban hacia el infinito, me bebí una copa de nuestro vino favorito. Pensé, todo sucedió así tan rápido y no hemos tenido ni siquiera una palabra de despedida. Pero es mejor así. Están viniendo mejores tiempos para mí y tenía que liberarme de esa carga negativa para poder vivirlos a pleno. Se sabe, que ir por la vida con mucho peso en la espalda sólo nos hará tambalear a mitad del camino, haciendo que nunca lleguemos a nuestro destino. Vivir es caminar siempre hacia adelante, con la frente en alto y la menor carga posible en las espaldas. Vivir es un desafío constante a la fuerza interior y la imaginación.

En eso sí somos diferentes: dónde vos veías problemas, yo veía desafíos. Olvidarte es ahora un desafío y una oportunidad de demostrar de lo que soy capaz.

Porque a mí nada me detiene. Ni siquiera tu ausencia.

A Michael Prochnow, mi hermoso (Obertshausen, Germany)
:·:

sábado, 25 de agosto de 2012

Secretos

To Love, by ~aroonkalandy | Deviantart.com –Quiero saber quién soy, George.
Miré al horizonte, hacia los árboles de reserva. Unos horneros cantaban a lo lejos. Unas palomas y gorriones se acercaron a comer las migas de nuestro ligero almuerzo. Hacía mucho frío para ser primavera, mi vaso de café todavía humeaba.
–¿Tu mamá se niega a contarte algo?¿Una pista, aunque sea? –dijo él.
–Carmen no quiere decirme nada de nada. Aunque es mi mamá, me pone de los pelos cuando se pone en cabezadura. No es que yo reniegue de ellos, ¡son mis papás y los adoro! Pero... yo quiero saber. Tengo que saber. ¿Por qué fui a parar con ellos? ¿Acaso mis verdaderos padres me abandonaron? ¿Se murieron? ¿Me robaron? ¿O era una hija no deseada, un estorbo, una vergüenza?
Jorge me miraba, con un atisbo de preocupación. Estoy segura que sentía tanta curiosidad como yo, pero él era un hombre práctico y a veces simplificaba demasiado.
–Y que pasaría si descubrís la verdad y no te gusta... –murmuró. –Podría afectarte por el resto de tu vida y tendrías que vivir con eso hasta que te mueras. Hay secretos que mejor dejarlos ahí, enterrados en la oscuridad. La ignorancia es, a veces, un gran beneficio.
Yo resoplé y arremetí:
–Si tu abuela no te hubiese contado nunca que tu papá tuvo otra hija con otra mujer, ¿hubieras sido feliz igual?
–¡Por supuesto! Hubiese vivido mi vida ignorante, pero feliz. Esa revelación cambió por completo el concepto que yo tenía de él: fiel, esposo devoto y enamorado de su mujer. Todo un santo. Después de eso ya no fue lo mismo. De semidiós se fue al descenso, cayó a la categoría de simple mortal metepatas. No fue fácil asimilarlo. Todavía hoy me cuesta. Pero mi hermana, está feliz, y su felicidad mitigó mucho de ese odio. Ella había deseado toda su vida saber sobre su papá. Su mamá le ocultó la verdad  durante trece años, y cuando murió, mi abuela se hizo cargo de ella y finalmente le dijo todo. Era todavía una nena en ese entonces, no sé, ahora tal vez hubiese reaccionado de otra forma.
–Sin embargo, los dos están felices. Sin rencores, sin reproches. Ninguno tuvo la culpa de que las cosas sucedieran así. Además, ambos querían tener hermanos.
–Sí, eso sí. No de esa forma pero, ¡es lo que hay! y lo aceptamos así.
Miró el también hacia el horizonte. Sorbió despacio su café y esbozó una sonrisa. Me abrazó por la cintura y dijo:
–¿Qué vas a hacer, entonces?
–Según los pocos datos que pude pescar, mi papá vive. Se llama José Alberto o José Antonio, algo así. No sé qué hace exactamente, pero sé que vive en la provincia de Buenos Aires, en Tandil o Azul, en uno de esos monasterios o retiros espirituales de curas.
De pronto Jorge exclamó riendo: –¡Che! ¿Y si era cura?
Me encogí de hombros y también me reí.
–Cura, estafador, ciruja, millonario o santo varón, me da igual. Tengo que encontrarlo. Y cuando dé con él, daré también con mi mamá.
–¿Estás decidida?
Me quedé en silencio otra vez. Unos zancudos pasaron volando a los gritos sobre nuestras cabezas y se perdieron a lo lejos.
–Totalmente. –dije.
Sonrió y me abrazó, con fuerza. Le acaricié suavemente el rostro pálido con los dedos. Éramos buenos compañeros cuando nos uníamos en alguna causa. Supe entonces que él me seguiría hasta el fin del mundo sin siquiera tener que pedírselo.

Camino a casa, empezamos a planear el viaje que haríamos ese mismo fin de semana.


:·:

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hablé con Jesús (V)

:: LOVE IS GONE :: by ~nukieu | Deviantart

–Jesús, yo ya no entiendo más nada. En cualquier momento me tiro al río y que todo se vaya a la mierda.
No respondió. Tenía la cabeza gacha, sobre su cuaderno de notas. Yo resoplé y continué:
–Esto te lo pregunté mil veces y todavía no encuentro una respuesta. ¿Qué hay de malo en mí? ¿Por qué los tipos siempre eligen a otra? No puede ser que siempre me equivoque. Cuando me enamoro, me desvivo por la otra persona, lo doy todo. Pero no, no es suficiente. Nunca es suficiente. Daría cualquier cosa por saber qué mierda me falta para que un hombre se enamore de mí. No te digo casarme, ¿eh? Pero que me quiera, que me respete, que demuestre lo que siente todos los días… 
–¿Cómo te diste cuenta que este hombre con el que salías te estaba mintiendo? –dijo.
–Por dos cosas. Una, se le notaba en los ojos; la forma que me miraba no era la misma que al principio. Dos... ay, vas a creer que estoy loca.
–No sería ético de mi parte pensar algo así.
–Bueno, vi su traición en un sueño.
–En un sueño...
–En serio, Jesús. Lo vi, así patente como te estoy viendo a vos, que una mujer se le acercaba y él se iba con ella. Y yo me iba a buscarlo, caminando por el pasillo de una casa que era circular, como una dona. Miraba en todas las habitaciones, una y otra vez, daba mil vueltas. Y lo buscaba, y lo buscaba. No aparecía por ningún lado. ¡Qué desesperación! Ahí supe que algo andaba escondiendo. El tiempo me dio la razón. Lo descubrí saliendo con otra. Lo encaré, furiosa, ¡y lo negaba! ¡Es una confusión, no es lo que parece! me decía, con esa sonrisita cínica. Pero cuando se dio cuenta que no soy ninguna tonta y a mí no me puede mentir tan fácil, aflojó. No admitió lo que escondía pero me pidió perdón. "Te hice daño, perdoname, no fue mi intención". ¡Pelotudo! Que te perdone Dios, le dije, ojalá te mueras solo y sin amor. Y lo mandé a la mierda.
Se hizo un incómodo silencio. Yo escuchaba mis propios resoplidos como un toro. Traté de calmarme.
–Estás angustiada y con mucho odio. –dijo Jesús al fin.
–El odio es una forma de amor también, lamentablemente. Ese cretino no se merece ninguna de las dos cosas.
Jesús meneó la cabeza y suspiró. Luego dijo, con voz pausada:
–No te lo digo para que te sirva de consuelo, pero esa patología es más común de lo que crees. En hombres y mujeres. Personas que se sienten tan vacías por dentro, que necesitan desesperadamente el amor de los otros, y tratan de conseguirlo a cualquier precio. Seducen y engañan para obtener el cariño de las personas, pero huyen de las consecuencias. Amar es una responsabilidad, un compromiso. Pero no los desean, porque sienten que no están a la altura de las circunstancias. Tienen miedo, porque no se aman a sí mismos. Quien no se ama a sí mismo, es incapaz de dar amor a otros. 
–Su corazón es como un agujero negro que absorbe, absorbe continuamente, y nunca se llena…
–Algo así.  
–Que triste. Pensé que siendo más grande que yo, pensaba más seriamente en sentar cabeza que andar boludeando por ahí como un picaflor. ¡Cómo me equivoqué! ¡Con razón no se casó nunca!
–¿Cuántos años tiene él?
–Cuarenta y nueve... creo.
Miré a Jesús. De pronto se puso serio mientras volvía a escribir algo en su cuaderno.
–Esos sueños… ya me hablaste varias veces de ellos. Es interesante la forma en que se manifiestan.
–Los tengo desde que era niña. Mi mamá dice que es un don, un regalo de mis ancestros. Que esa es la forma como ellos me cuidan de las cosas malas de este mundo. A veces, cuando no sueño este tipo de cosas, sueño con lugares y personas que no había visto nunca, pero me resultan familiares. Me gustaría saber de dónde vengo, quiénes fueron mis verdaderos padres, por qué soy así. Mamá dice que debo esperar una señal, pero… ¡esperar! ¿hasta cuándo?
Sonaron a lo lejos las tres campanadas. Jesús me recomendó relajarme, salir, divertirme, no pensar más en todo lo sucedido. 
Antes de irme, le pregunté:
–Jesús, ¿será verdad que las cosas buenas le pasan sólo a las personas buenas? 
Levantó la vista y me miró fijamente.
–Porque debo ser una persona muy mala, entonces.
Y me fui, cabizbaja, cerrando la puerta despacio.


:·:

domingo, 19 de agosto de 2012

Historia de un amor enredado y un final inesperado

Mike (Michael Prochnow) and me
"En ese preciso instante, todo parecía perfecto. Era el final de un cuento de hadas, la culminación
de un amor que nació en la distancia. Pero no, ese sólo fue el comienzo de una enredada historia...
"


“Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidar es difícil para quien tiene corazón.” 
Gabriel García Márquez



Después de una larga ausencia, he decidido retomar las riendas de este Blog. Quienes me siguen por Facebook, saben bien el porqué y otro detalles que no vale la pena explayar aquí. Pero al fin y al cabo, se trató de una extraña, enredada, bizarra y entrañable historia de amor. Una historia a la que no le faltó nada: romance, magia, suspenso, drama, acción, espionaje, interrogatorios y un final inesperado. Todo sucedió aquí, en mi Buenos Aires querido.

He pasado de no creer en el amor a creer fervientemente, he pasado de no esperar nada a esperarlo todo, he pasado de la sospecha a la sorpresa, de la sorpresa a la decepción, de la decepción a la furia, de la furia a la melancolía, y de la tristeza a la alegría nuevamente, ¡en apenas dos meses!

Así es que la vida constantemente nos da lecciones. Quien quiera aprender, que aprenda. Quien quiera olvidar, que olvide. Aprendí a los golpes, pero olvidar no puedo, porque viví cosas muy lindas con él. Fue mi compañero, mi amor, mi adicción, Michael, mi Mike hermoso. Durante ese tiempo me hizo feliz, creyendo que alguien del otro lado del planeta (en Alemania, precisamente) pensaba en mí. Casi como un cuento de hadas, él fue mi rey, pero nuestro castillo era de naipes, construido sobre mentiras, palabras falsas e ilusiones traicioneras, y se desmoronó en poco tiempo. Y yo, me quedé sola, derrotada, con la peor de las angustias que una mujer podría tener: el despecho. Pero, para bien o para mal, esta historia ha marcado mi vida. Esta historia me dice quién soy, dónde estoy, quién debo ser y dónde debo estar.

Una reina no llora a su rey, a menos que esté muerto. Y en cierta forma, mi Mike, el hombre que yo conocí (o creí conocer) se murió en mi corazón.

Pero mi corazón, roto una vez más, encontró entre las cenizas la joya más valiosa de todas: la inspiración que me estaba faltando.

El sol ha salido. Un pájaro canta desde mi balcón. He vuelto a escribir.

Este va a ser un día maravilloso.


A Michael Prochnow, mi hermoso (Obertshausen, Germany)
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