sábado, 25 de junio de 2011

Buscando la media naranja

Creo que, hasta el día de hoy, es la mejor explicación (con una alta dosis de cinismo) a eso que nos pasa a todos los que hoy no tenemos pareja y quisiéramos encontrarla:

Buscando la media naranja [vía cinismoilustrado.blogspot.com]
¿Podría ser peor? Creo que sí, pero por las dudas no lo voy a averiguar :-P

miércoles, 22 de junio de 2011

Siesta

fell off the world into my bed by bcharles | Deviantart »
Soñé con vos.
Entrabas despacio a la habitación, caminando suavemente. Sin hacer ruido buscaste tu lugar a mi costado. Sentí tu mano acariciar mi espalda, tu beso tibio en mi hombro, tus dedos jugando entre mi pelo, tu respiración acompasada, el calor de tu piel. Fue un instante, o tal vez horas, de placenteras sensaciones, de recuerdos añorados y momentos cuidadosamente archivados. Me susurraste algo que no alcancé a comprender.
Abrí los ojos.
Una luz ambarina se cuela por la ventana. El reloj anunciaba las cuatro de la tarde; di por terminada la breve siesta. Me incorporé.
Estaba sola.


:·:

lunes, 20 de junio de 2011

El inmóvil

Dylan at Yorkdale. by ~mitch-meister | Deviantart »
Lo vi parado en el anden. Algo en él me llamó la atención. Subimos al subte y nos sentamos frente a frente. Mientras yo lo observaba detenidamente, él permaneció en su lugar inmóvil las cinco estaciones que viajamos juntos. Parecía preocupado, o hastiado, o ambas cosas. ¿Qué pasaría por su mente?
Me puse de pie, fingí perder el equilibrio y lo empujé por el hombro. Me disculpé, pero él ni siquiera giró la cabeza para aceptarlas. Nada. Siguió quieto, ausente.
Llegamos a la estación. Le toqué el hombro disimuladamente con el dedo índice, a modo de despedida, antes de bajar.


:·:

jueves, 16 de junio de 2011

Y así me recuerdes...

"Y así me recuerdes y tengas presente,
que mi corazón está colgando en tus manos."

–¿Creés en el destino?
–Creo que creo.
–¿Y será cierto que uno está predestinado a algo?
–Hay cosas que no suceden por casualidad. Lo que hacemos hoy nos predestina mañana.
–O sea, ¿uno podría cambiar su destino?
–Claro, siempre se puede ser mejor. Bueno no sé si tanto como cambiarlo radicalmente... Pero torcerlo sí. Lleva su tiempo, y uno tiene que estar convencido de poder y querer.
–No es tan sencillo.
–Nadie dijo que vivir era sencillo.
–Sos linda.
–Vos también sos lindo.
Me besó y me dijo buenas noches, nos dormimos enseguida, abrazados.

Fue así el destino. Me lo dio una sola noche para que lo amara y recordara lo maravillosa que era la vida, y al día siguiente, en el momento de separarnos, supe que no iba a verlo nunca más. Me fui a casa con el corazón deshojándose, con las manos en los bolsillos, con el sol mañanero y el frío de junio acariciándome la piel.

Me dio pena y lágrimas, pero también me dio un lindo momento para recordar, una esperanza, y poderosas alas a mi imaginación para que vuele alto, para que no se canse de escribir.

Y quiero que así me recuerdes, para bien o para mal, en los momentos felices y en los tristes, cuando estés solo, cuando no sepas el por qué de muchas cosas, y tengas presente que el destino nos une y separa por alguna razón.

Porque el amor no solo es un malentendido, también es muy puto. Reputo. Sí, perdón, ¡pero tenía que decirlo!

Escribir me hace feliz. Ahora soy feliz. Entré con gloria al último año de una década, y lejos de sentirme una vieja chota, quiero vivir, amar, reír, aprender. Y contar historias de amor.


:·:

martes, 14 de junio de 2011

Entonces, disparé

Me and A Gun by ~Kissing-Concrete | Deviantart »
–Te quiero, pero no así.

Me asusté de mis propias palabras. Nunca había estado tan al borde de cometer una atrocidad como la que estaba por hacer en ese instante. Fue la gota que colmó el vaso; juré que esa sería la última paliza que sufriría a manos de él. Por amor le perdoné trastadas e infamias durante años con la esperanza que algún día cambiaría. Pero no, nunca cambió. Jamás lo haría.
Amartillé el revolver mientras le apuntaba al pecho. Él se sobresaltó. No pidió perdón, se burló de mí con una carcajada brutal.
Entonces, disparé. Libre al fin.

:·:

lunes, 13 de junio de 2011

Caperucita y el Lobo en el crucero del amor

Here by ~beholdbebold | Deviantart »
Esta mañana, mientras recogía la correspondencia para mi jefe en la recepción, me encontré con Vanesa, una de las periodistas que escribía para el suplemento de Moda del diario. Volvía de un corto viaje a Punta del Este y como todavía era temprano, le sugerí que nos tomáramos un café en la cocina para chusmear.
–Contame, ¿cómo estuvo el viaje? –le dije una vez que nos acomodamos en la mesita con sendos cafés con leche de la expendedora.
–Todo bien, pero no sabés. No me vas a creer lo que me pasó ayer en el viaje de vuelta.
–¿Qué te pasó?
–Tuvimos un retraso de casi tres horas por un desperfecto en el Buquebús. Todo el mundo a las puteadas, incluso yo, porque íbamos a llegar tardísimo a Buenos Aires. Y en eso, ¡mirá cómo son las cosas! Me encuentro de casualidad en el hall con un ex novio de mis épocas de facultad.
–Uy, ¡que mala pata!
–No para nada, eh. Con ése pibe quedamos bien. Me reconoció, me saludó, protestamos juntos el retraso y nos consolamos tomando unos tragos, recordando viejos tiempos. El muy turro me tiraba flores, y en una de ésas me dice: “¿Vane, te acordás cuando éramos novios y te decía "mi Caperucita"? ¿Te puedo decir así? ¿No te jode?” Y yo le contesto: “Hum, señor Lobo Feroz, mire que en unos meses voy a ser la señora del Leñador”.
Las carcajadas de ambas retumbaron en toda la cocina. Mientras me secaba las lágrimas, le dije:
–¡Sólo vos podés decir algo así!
–Pero te digo, no sabés cómo me costó comportarme como una lady, porque el guacho se puso mucho mejor que cuando salía conmigo: bronceadito, bíceps bien marcados, buena pilcha, pelo corto... –hizo una pausa, me agarró la mano y bajando la voz, continuó hablando: –Mirá Ale, esto a vos te lo puedo decir porque sé que me entendés como nadie. Te juro que me dieron ganas de comérmelo.
–¿Y?
–Ni lo dudé. Con el pedo flojito que tenía después de los tragos, le tiré los perros sin culpa ni vergüenza. No costó mucho alcanzarlo.
–Opa, ¿y qué pasó?
–Cuando por fin abordamos el ferry, nos sentamos juntos y empezamos así a los arrumacos, con una caricia en la mano, masajito en la espalda, un besito y... ¡Terminamos dándole a la matraca en un cuartito de servicio vacío! ¡Te lo juro!
Yo levanté las cejas y la mandíbula inferior se me fue al piso. Nunca se me hubiese ocurrido una locura como esa. Wau, todos los días se aprende algo nuevo.
Ella sonrió, sorbió su café y continuó:
–No sabés. Fue... lindo y raro al mismo tiempo, porque no fue volver el tiempo atrás. Fue totalmente distinto. Como estar con un desconocido pero al mismo tiempo conocido. ¡Reloco! No sé si fue el alcohol o el mareo o el sueño, pero quedé flechada. Me encantó. Nunca me hubiese imaginado que me pasaría algo así con un ex.
–Parece un capítulo del "Crucero del Amor".
–¡Já! Sí, mas o menos.
–¿Quedaron en algo?
–No.
–¿Nada?
–Nada de nada. Cuando terminamos nuestro asuntito, volvimos a sentarnos juntos, yo me quedé recontradormida. Cuando llegamos al puerto me despertó con un piquito. ¡Redulce! Ahí tomé conciencia de las circunstancias y le dije la verdad, le conté que seguramente mi novio me iba a estar esperando en el hall principal, así que mejor que nos despidiéramos ahí. No nos dimos teléfonos, ni mails, ni Facebook. Además, ¿para qué? Tenemos una vida encaminada. Yo me caso a fin de año, y él se estaba por ir a vivir con la novia según me contó, así que... Nah, lo que pasó, pasó. Una transa, una aventurita. Punto.
Di el anteúltimo sorbo a mi café con leche. Luego le dije:
–Che, mirá si te busca y te encuentra. ¿Qué harías?
–¡Naah! –rió nerviosa. –No creo que se atreva. Además, sería buscar una aguja en un pajar.
–Vane, no seas zonza. El mundo de hoy es totalmente abierto y sobre todo digital; si buscás a alguien, tarde o temprano, por algún lado, lo vas a encontrar. Y yo doy fe, ¿te acordás lo que me pasó con el flaco ese de la foto del Bicentenario? Lo busqué y al final lo encontré.
–Bueno sí, es cierto. ¿Y?
–Y, que no es tan difícil que dé con vos si realmente quiere.
–Pero, ¿querrá?
–¿Vos no querrías?
–...
Nos miramos y nos reímos. Pero ahora ella tenía un brillo diferente en la mirada. El brillo de la ilusión. Porque donde hubo fuego, brasas quedan; y porque la carne que se asa en esas brasas es la más jugosa y tierna. Algunas personas con el tiempo sí cambian, la madurez les sienta de maravilla y se vuelven más interesantes de lo que fueron en un principio.
Debo confesar que la historia me entusiasmó, y hasta me dio un poquito de envidia. De camino a mi escritorio, pensaba en lo que pasaría si yo me encontrara con alguno de mis ex (puf, la lista es larga) en una situación similar. ¿Segundo flechazo? ¿Romance? Nada de eso. Lo primero que haría sería patearle ahí, justo en la entrepierna. De una.

Vamos a ver cómo sigue todo esto, porque para mí que la cosa no terminó al llegar a Buenos Aires. Oh no. Estoy segura que esto recién empieza.

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viernes, 10 de junio de 2011

Volvió una noche

phone by ~GirlFromDeCrash | Deviantart »
Suena el teléfono. Bajo la música y veo la pantalla de mi viejo celular a ver qué número me llama, aunque por el ringtone adivino que no es un número que está en mi agenda. Contesto.
–Hola linda, ¿cómo estás? –me dice una voz masculina del otro lado.
Aunque con algo de ruido de fondo, reconocí esa voz. Era el morocho. Ese mismo que se había enculado por un comentario tonto que le hice en el Facebook hacía casi seis meses, y lo mandé a freír espárragos.
–Bueh, ¡salió la vizcacha de la cueva!
–Jajaja, sos terrible, no me perdonás una. Con lo que me costó averiguar tu número...
–Si te hubieras molestado en agendarlo te hubieras ahorrado el laburito.
–Es que perdí el celular.
–No jodas, ¿cuántas veces perdiste el celular? Desde que nos conocemos, ésta debe ser la sexta vez.
–No, no. La vez anterior me lo robaron y la otra... ehmm, bueno no me acuerdo. Pero no viene al caso. ¿Cómo andas? ¿Qué es de tu vida?
¡Una mierda mi vida! Estoy sufriendo la indiferencia del hombre de mis sueños, tengo los ojos irritados por la bendita ceniza volcánica, estoy hinchada padeciendo el síndrome premenstrual y no encuentro inspiración para terminar un par de diseños. Por si fuera poco, mi hija no me obedece y en vez de ponerse a estudiar para la prueba de Sociales que tiene mañana, se va a mirar televisión aprovechando que estoy distraída.
–Ah... todo en orden, como siempre.
–Me alegro... Che, ¿y qué hacés este finde?
–No sé todavía.
–Vamos al cine el sábado y después compramos algo para cenar en casa. ¿Qué te parece?
–No tengo niñera.
–Dale, decile al papá que se cope, o la abuela o alguna amiga.
Bueh... ¡Desaparece seis meses y de pronto viene a darme órdenes! ¡Será posible!
–Bueno, veo que hago.
–Ahí está, me gusta esa actitud. Te extrañé linda, en serio. Aunque no se note.
Yo sabía que iba a usar el viejo recurso del "te extraño" con el que la mitad mas uno de las minas caemos redonditas a los pies del ingrato. Así estuve de echarle en cara la desfachatez de aparecerse así de la nada y tomar decisiones por mí.
–Nunca se notó.
–Las personas cambian, aunque vos no lo creas.
–Difícil que el chancho vuele. Y lo de chancho no lo digo por nada en particular, ¿eh?
–Jaja, me encanta cuando te hacés la mala, siempre me hacés reír.
Pero no era para reírse...
–Sabés, tengo que hacer estudiar a mi nena para la prueba que le toca mañana.
–Dale, atendela. Avisame por lo del sábado. ¡Llamame, eh! Te dejo un besote.

Así fue como el morocho volvió una noche. Volvió porque sabía cuánto había significado para mí en el pasado. Volvió porque el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. Volvió porque algunas personas son como los animales domésticos, que siempre regresan al hogar por la comida y las caricias.

Volvió. ¿Y ahora qué hago?

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miércoles, 8 de junio de 2011

Garabatos de amor

City SKYPE by *pablolemper | Deviantart »
–En serio Ale, vos no te ves bien. ¿Qué te anda pasando, nenita? Decime la verdad.
Estaba con mi amigo Toto, caminando por Puerto Madero, luego de compartir un café en el Starbucks frente al Yatch Club, para ponernos al tanto sobre nuestras vidas.
Me detuve, con los brazos apoyados en la baranda, mirando hacia los edificios rojos salpicados de luces. Suspiré y entonces me confesé.
–Cagate de risa, Totito. Mal de amores.
–¡Otra vez!
–Sí. Otra vez.
–¿Un gil que te histeriquea por MSN? ¿O ya lo viste personalmente?
–La cosa vino así: me histeriqueó un tiempo por MSN, pero al final quedamos en encontrarnos personalmente el viernes... Fue apenas verlo y no sé, como si me hubiese caído un piano en la cabeza.
–Epa, ¿tan feo?
–No no, para nada. ¡Todo lo contrario! Es tal como a mi me gusta: pálido, ojos claros, uñas limpitas, educado, correcto, simpático. Me trató toda la noche como a una reina y yo... ¡Por Dior! Yo me porté como una reverenda tarada. ¿Podés creer que me cohibí? ¿Que más de una vez me sentí con ganas de salir corriendo?
–Pero, ¿por qué?
–Porque, lisa y llanamente, me flechó. Fue amor a primera vista. ¡No te estoy jodiendo! Me trató como no me trató ninguno en años. Tanto que rompía las bolas con querer sentir un flechazo, al final me tocó. Encontré al hombre perfecto, el que había soñado toda mi vida. Y eso me dio como miedo en ese momento, y después quedé hecha una estúpida de felicidad. No hice otra cosa que pensar en él todo el finde. ¡Si hasta me puse a escribir poemas, boludo!
–¿Te volvió a llamar?
–Nop. El lunes lo veo conectado... y ni bola. Ya no era el mismo dulce y simpático que fue la semana anterior. Tuve que ir a saludarlo yo y me contestó con cero emoción. Eso me borró la sonrisa idiota, la alegría y casi casi las ganas de vivir. La culpa fue mía. Hace tanto tiempo que no salgo con un tipo normal que cuando por fin me toca, me comporto como una imbécil, y lo arruino todo.
–No creo que sea así. Te estás presionando.
–No te olvides que pasé momentos difíciles, entre la depre y el divorcio, ahora con el tema de la casa, el baile todavía no se termina. ¡No es fácil!
–Já, decímelo a mí. Bueno pero además de eso, laburás todo el santo día...
–Y sí. Mi trabajo es muy importante para mí, me está yendo bien ahora.
–Es también una excelente excusa para no tener una vida, mujer.
–Con tantas roturas de corazón, llega un momento que no querés saber más nada con ninguno. Empiezo a frecuentar la misandría sin quererlo.
–¿Misa qué?
–Misandría, se le dice así a la mujer que evita tener contacto con los varones, pero sin cambiar su orientación sexual. Lo contrario de misoginia.
–Ah, entiendo.
–Lo mío no es normal... Y yo quiero una vida normal. ¡En serio! Pero creo que a esta altura empiezo a creer que ni la merezco.
–De la misandría te fuiste directo al pesimismo, boluda.
–No sé, debo haber sido una minita muy hijadeputa en la vida anterior, por todo lo que me tocó padecer en esta.
Metí la cabeza entre los brazos. Una brisa helada se levantó. La mano de Toto me acarició la espalda haciendo círculos. Tuve que largarme a llorar (¿de rabia? ¿decepción? ¿tristeza?) y liberar esa opresión que me subía desde el pecho y me atenazaba la garganta. Unos segundos después levanté la cabeza y apoyé el mentón en el codo izquierdo. Toto me dio un pañuelito descartable y pasó su brazo por encima de mi hombro. Hice sonar la nariz primero y luego me sequé las lágrimas. Me hacía falta desahogarme. Nos quedamos un largo rato inmóviles, mirando el paisaje nocturno, pleno de luces de toda intensidad y color. Un par de patinadores en rollers pasaron veloces al lado nuestro.
–La vida es un rejunte de ironías, Ale. –sentenció, mirando hacia el Puente de la Mujer, y luego acotó: –"Ningún hombre merece tus lágrimas, y el que de verdad las merezca, jamás te hará llorar". Y casualmente viene al tema.
Me reí. Decidimos que era hora de volver, y de camino encendí un cigarrillo. Caminamos del brazo hasta Alem, y de ahí hasta la parada del 50 frente a la Casa Rosada, que estaba coquetamente iluminada.
–¿Qué vas a hacer cuando llegues a casa, linda? ¿Laburar?
–No. Escribir.
Me miró, incrédulo, y frunció el entrecejo. Yo retruqué:
–Claro, querido. "Alguien le dijo a Alejandra: cuando tengas el corazón roto..."
–"... ¡Escribe!"
–"Y como el corazón se le rompía a cada rato, escribió mucho."
–Ya me estoy imaginando ese post...
Nos reímos con todas las ganas, y en ese momento el colectivo dobló por la esquina. Nos dimos un rápido abrazo y un beso. Me puse al final de la fila de impacientes pasajeros, mientras Toto se dirigía caminando a paso rápido a la estación Catedral, con las manos en los bolsillos de la campera.
Busqué asiento al final de todo. Saqué mi cuaderno y me puse a editar y corregir la última poesía que había escrito hoy. Un puñado de garabatos de amor y desengaño:

Como una tonta me enamoré
creí en el amor y me llené de ilusiones
No sé por qué creí, nunca voy a aprender
que el amor es un malentendido constante.
Aquel que dice que te va a querer como nadie
se olvida hasta de tu nombre el día después.
Y sin embargo, el corazón me late fuerte
cuando lo veo online en el eme-ese-ene

Tonta de mí, tonta, ¿cuando voy a aprender
que el amor es un malentendido constante?


(A Mr. FC, ojalá algún día vuelva a pensar en mí)

:·:

domingo, 5 de junio de 2011

El secreto de Mili

If the sun goes down on us by ~chpsauce | Deviantart »
Me veo al espejo y es como si ahora no me reconociera. Soy el mismo, pero distinto. Hasta ayer todo había sido igual que en los últimos años. Pero algo pasó, algo rompió esa calma bucólica en mí; una piedra cayó al estanque y las aguas se movieron.
Ayer domingo fuimos al cumpleaños del Pardo, compañero del secundario y gran compinche de parrandas, en Acassuso. Fue un día espectacular, no hacía mucho frío y disfrutamos un asado en el jardín. Cayendo la tarde, alguien propuso conocer la catedral de San Isidro. No me hubiese prendido a la excursión de no ser porque Mili, la novia de Dante, me insistió. No soy fácil de influir, pero por caballerosidad accedí a su pedido.
Caminamos en grupo unas quince cuadras. Cruzamos las vías y nos encontramos con el imponente templo. Mili sacaba fotos con su celular, mientras ponderaba el estilo arquitectónico, bañado en luz dorada. El sol iba desapareciendo por el horizonte y se encendían las primeras luces. La feria de artesanos era todo bullicio, las chicas insistieron en ir a mirar chucherías, y los varones accedimos. Caminamos en fila, serpeando y esquivando gente por los angostos pasillos y, de pronto, siento que me toman la mano y me apartan de un tirón. Era Mili.
–Vamos por acá. –dijo con una sonrisa misteriosa. La seguí dócilmente.
Me llevó agarrado de la mano por un pasillo lateral. Hicimos un trecho hasta cruzar parte de la plaza, hasta la vereda. Nos detuvimos bajo un árbol.
–¿Qué hacemos acá? –pregunté un poco incómodo.
–Quería hablar con vos. –dijo.
Los ojos le brillaban. Tenía la expresión de un chico que espera a Papá Noel.
–De qué querías hablar. –cotinué.
–Algo que no quiero que los demás se enteren.
–¿Es algo malo?
–No sé... –dijo, y me miró a los ojos.
De pronto sentí como si esa mirada me estuviera haciendo cosquillas por adentro del cuerpo.
–Bueno, decime... –alcancé a balbucear idiotamente, encogiéndome de hombros.
Ella sonrió y bajó la mirada un instante. Me tomó de la mano otra vez y caminó unos pasos hasta subir al cordón del cantero. Su nariz quedó apenas unos milímetros por encima de la mía.
Me echó los brazos al cuello y me susurró al oído:
–Dante es un pelotudo y voy a cortar con él. Y cuando eso pase, vos y yo no nos vamos a ver nunca más. Quería decirte que... que me gustás. Mucho. Sos hermoso. No quería quedarme con este secreto que me quema el alma desde que te conocí...
Esa confesión no me la esperaba. Tampoco me esperaba lo que vino después. Su boca se encontró con la mía. Sentí la suave presión, la dulce y húmeda tibieza de su lengua, su respiración, sus brazos rodeándome con fuerza. Fueron unos segundos, o tal vez horas. Todo a nuestro alrededor, la gente, las conversaciones, las risas, la música, los olores y sabores, todo había quedado encapsulado. Yo no caía en la cuenta de lo que estaba pasándome.
Atiné a tomarla por la cintura, pero me temblaba todo. Cuando nos separamos, tenía la sensación de tener fuego en el pecho. No sabía que hacer, no sabía qué decir. Me miró con ternura y me acarició el mentón con el dorso del dedo índice.
–Vamos yendo. Nos deben estar buscando. –dijo de pronto.
Me indicó que la siguiera, pero esta vez no tomó mi mano. Caminamos, hasta el otro extremo de la plaza, donde el grupo nos esperaba. Mili se disculpó, puso como excusa el haber querido comprar un par de aros pero el vendedor no tenía cambio, y luego se perdió entre la gente y de casualidad me encontró a mí. Nadie cuestionó la inocente historia. De regreso a la casa del Pardo, Dante pasó su brazo por los menudos hombros de Mili, pero ella empezó a hablar con las chicas y no le dio importancia. Yo iba rezagado, con las manos en los bolsillos del pantalón, tratando de asimilar lo que me había pasado unos minutos antes.
Volví a casa a la medianoche. Me fui directo a la cama y no pude pegar un ojo.
No sé si es una bendición o un castigo que yo le guste. A mí también me gusta ella. Pero está Dante de por medio, mi amigo, compañero de la infancia, compinche de mil y una travesuras, casi un hermano para mí.
Puta madre. Quisiera desaparecer del planeta. Ya.

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miércoles, 1 de junio de 2011

Manifiesto va, manifiesto viene


Hace un tiempo, empezó a circular por la internet aquel famoso "Manifiesto Masculino", y yo recuerdo haberlo leído en un mail cuyos reenvíos casí no podían contarse. Todos los hombres que lo leyeron coincidían que era un reflejo de la realidad, aunque a nosotras no nos gustara. Pero (siempre hay un pero) ayer en Facebook, encontré el mismo texto pero con los las respuestas a cada ítem redactadas por alguna dama, respuestas tan irónicas, agudas, pero reales. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia; la vida no siempre está tan bien redactada. Venga entonces una dosis de humor feminista para aquellas que todavía nos resistimos a ser consideradas simples adornos.

1) Ir de compras no es divertido. Y no, nunca lo voy a considerar así.
RESPUESTA: Ver el futbol sentado en el sillón no es un deporte, por más que jures lo contrario.

2) Si hacés una pregunta para la que no querés respuesta, no te extrañe una contestación que no querés oír.
RESPUESTA: Si hacés una pregunta, molestáte en escuchar la respuesta en lugar de desconectar inmediatamente. Molesta mucho.
--> Mi acotación extra a este punto: los hombres no pueden responder más de dos preguntas en la misma oración. Hagan la prueba.


3) A veces no estoy pensando en vos. No pasa nada. Por favor acostumbrate a eso. No me preguntes en qué estoy pensando, a menos que estés lista para hablar de temas como la política, la economía, el fútbol o los coches deportivos.
RESPUESTA: A veces no pensás. Asumilo. No intentes convencerme de que tenés asuntos “metafísicos” en la cabeza.

4) Domingo = Asado/Amigos/Deportes en la tele. Es como la luna llena o la marea. No se puede evitar.
RESPUESTA: Menstruación= Mal humor/ dolor de ovarios/ nada de sexo. Eso sí que va con la luna y tampoco se puede evitar.

5) Si pensás que estás gorda, probablemente sea cierto. No preguntes. No te voy a responder.
RESPUESTA: Si creés que la tenés chiquita, seguro que es cierto. Preguntálo las veces que quieras. Siempre voy a mentir mientras contengo la risa.

6) Tenés suficiente ropa. Tenés demasiados zapatos. El llanto es chantaje.
RESPUESTA: Inventar cuaquier dulzura para conseguir que me acueste con vos, también. Y además, es mentira. La diferencia entre vos y yo es que al final yo me salgo con la mía y vos te quedas con las ganas.

7) La mayoría de los hombres tenemos tres pares de zapatos. ¿Qué te hace pensar que sirvo para decidir cuál par de los treinta que tenés se ve bien con algún vestido?
RESPUESTA: Cuando te pido que me ayudes a tomar una decisión para la que se que no estás preparado, sólo intento disminuir tu inseguridad haciéndote creer servis para algo.

8) Simples SÍ y NO, son respuestas perfectamente aceptables para cualquier pregunta.
RESPUESTA: Recordálo la proxima vez que te diga que NO tengo ganas de acostarme con vos.

9) Consultame sobre algun problema solamente si querés ayuda para resolverlo. Para eso sirvo. No me pidas empatía como si fuera yo una de tus amigas.
RESPUESTA: Cuando te pido ayuda para algun problema y no sabes qué hacer, no me culpes a mí de ser demasiado complicada.

10) Una jaqueca que dura 17 meses es un problema. Que te vea un médico.
RESPUESTA: Un coito que dura menos de 3 minutos, también.

11) TODOS los hombres vemos nada más 16 colores. El melón es una fruta, no un color.
RESPUESTA: Las mujeres tenemos un concepto muy realista de las medidas. Eso no son 20 cm., no jodas!

11) No preguntes ¿Me queres? Tené la seguridad de que si no te quisiera no estaría con vos.
RESPUESTA: No me preguntes si sos el mejor. Perdes el tiempo. Cuando aparezca alguien mejor, vas a ser el primero en notarlo...o el último.


Extraído del muro de Paquita la del Barrio la tiene clara en Facebook

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